|
|
CALLE
CORRIENTES
PARTE 2
Arcón
de Buenos Aires
|
CALLE CORRIENTES
Famosa por denominarse “la que nunca duerme”.
Llamada San Nicolás en 1778 hasta
la revolución de Mayo.
Se convirtió en avenida en 1936.
En esta calle se
acuñó el Tango, en famosos cafés y bares donde actuaban las grandes orquestas y
cantores en su apogeo, en las décadas del 40 y del 50.
|
|
|
Trenes
En 1857 circuló por
ella, desde la actual Riobamba hasta Pueyrredón, el primer ferrocarril
argentino, llamado
Ferrocarril Oeste de Buenos Aires. El
ferrocarril de Oeste fue el primero en Argentina, un modo de transporte terrestre
mecánico, el mas antiguo del país. La construcción del
ferrocarril creó una importantes fuente de trabajo para los inmigrantes y
desencadenó un cambio radical en la economía del país. Buenos Aires fue la
principal beneficiaria del nuevo desarrollo económico. La ciudad se europeizó en
sus gustos y en sus modas. En 1873, debido a la gran urbanización de la ciudad,
este tren dejó de circular por el mencionado trayecto, retirándose las vías
desde 1892.
Con la epidemia de fiebre
amarilla el gobernador de Buenos Aires, Emilio Castro, creó un cementerio en
el actual solar de la plaza.
En 1886 se colmó su capacidad
y fue clausurado. Pasados once años, se trasladaron los restos humanos desde
el ya llamado cementerio de la Chacarita vieja al cementerio de la Chacarita
nueva, situado en el lugar del actual.
En 1871, durante la epidemia de fiebre amarilla; y con la finalidad de
evacuar con mayor rapidez los cadáveres de la ciudad, se incorporó un tramo
del Ferrocarril Oeste desde Pueyrredón hasta un cementerio que se habilitó
al efecto, en donde actualmente se encuentra el Parque Los Andes (y que
luego se trasladaría al actual de la Chacarita). La construcción del tramo,
que se concluyó en dos meses, la dirigió el ingeniero Augusto Ringuelet. Al
tren que cumplía la lúgubre misión de transportar los cadáveres se lo
conocía como de la muerte o fúnebre, al igual que a las tres estaciones en
la que se depositaban los mismos para ser trasladados: la Bermejo, en la
esquina sudoeste de la calle homónima (hoy Jean Jaurés) con la avenida
Corrientes, la que se encontraba en la esquina sudoeste de Corrientes y
Medrano; y la de la esquina con Scalabrini Ortiz (entonces llamada Camino
Ministro Inglés).
Llamado originalmente
"Ferrocarril del Oeste" y después "de la provincia de Buenos Aires", para
más tarde volver a ser F. C. Oeste y por fin "Domingo Faustino Sarmiento",
que pertenece hoy a Trenes de Buenos Aires. La avenida Corrientes termina en
la estación de tren Federico Lacroze, del Ferrocarril General Urquiza, junto
al Cementerio de la Chacarita.
Tranvías
Al mencionado tren lo sucedió
el tranvía Fúnebre y a partir de éste, en 1887, la compañía Lacroze obtuvo
una concesión para extender vías por donde circularía el llamado tranvía
Rural, de tracción a sangre como todos los de esa época, desde la actual
Pueyrredón hasta la Chacarita, por la actual Corrientes, y de este último
punto hacia Belgrano y de aquí ramales a la provincia.
Este contrato se le otorgó con
la condición de que además de pasajeros debían llevar cadáveres hasta el
cementerio de la
Chacarita. Eran tranvías de techo abierto y asientos de madera y
fue principalmente gracias ellos que las viviendas se fueron extendiendo
sobre las quintas y los hornos de barro que aún existían.
Mucho más moderno, desde el año 2007 el Tranvía del Este tiene una parada a
menos de 50 m del inicio de la avenida: la estación Corrientes, en Av.
Alicia Moreau de Justo, entre Lavalle y Corrientes.
Subtes
En cuanto al subte, en 1912 el Congreso de la Nación Argentina sancionó la
ley para la realización de la línea que debería unir el Correo Central y la
intersección de las calles Triunvirato y Elcano y que recibiría el nombre de
línea B.
El 17 de diciembre de 1927 se firmó en Nueva York el convenio financiero
para construirlo y se otorgaba la concesión de la línea de pasajeros,
encomiendas y cargas a la compañía Lacroze Hermanos.
El primer tramo, entre Lacroze y Callao, fue inaugurado el 17 de octubre de
1930 y medía 7,021 km. El 22 de junio del año siguiente fue extendido hasta
la estación Carlos Pellegrini. Finalmente la línea se completó el 1 de
diciembre de 1931 cuando el subte llegó hasta la estación Leandro N. Alem.
Estos tres tramos se realizaron en su totalidad por debajo de la avenida e
incluyen 19 curvas y 13 estaciones.
Edificio Comega
(compañía Mercantil ganadera)
INAUGURADO EN 1933
Se
encuentra en la
Avenida Corrientes N° 222
en la ciudad de
Buenos Aires,
Argentina.
Pertenece a la "Segunda Generación de Rascacielos de Buenos Aires".
En su tiempo
rivalizó con otro gigante, el
Edificio SAFICO, también
de estilo racionalista, y que se construyó 200 metros al oeste, también sobre la
avenida Corrientes. En 1936, el
Edificio Kavanagh
superaría largamente a ambos en altura. Desde su inauguración, uno de los
grandes atractivos del Comega fue su ubicación estratégica. La esquina de la
Avenida Corrientes y
Avenida Leandro N. Alem,
cerca de la Bolsa de Comercio, la Casa de Gobierno y otras dependencias
públicas, y también de la sede de importantes empresas exportadoras.
En este terreno de 25 x 26 mts que antes había ocupado el Hotel Nacional (ex
residencia de Francisco Madero), se construye el edificio Comega por encargo de la Compañía Mercantil y Ganadera S.A. (COMEGA).
Su construcción, de estilo racionalista, se realizó entre los años
1931 y
1934, sobre un proyecto
de los arquitectos
Enrique Douillet y
Alfredo Joselevich.
Edificio
Comega y en la esquina al lado el Jousten Hotel
Edificio Safico
El Edificio SAFICO se encuentra en la
Avenida Corrientes N° 456, en la ciudad de
Buenos Aires,
Argentina.
Fue diseñado y construido bajo la dirección del
ingeniero
suizo Walter Möll, por encargo de la Sociedad Anónima,
Financiera y Comercial (SAFICO). Comenzó a construirse en
1932 y
las obras tomaron 9 meses,
siendo habilitado en
1934.
MERCADO DE ABASTO
Al cruzar la avenida
Pueyrredón hacia el oeste nos adentramos en el barrio de Carlos Gardel, el
morocho del Abasto. En efecto, el gran cantor vivió en este barrio su
juventud, pues habitó a pocos metros de la avenida, junto con su madre, en
la calle Jean Jaures, actual paseo del fileteado, en una casa que hoy es el
museo que lleva su nombre.
En la manzana delimitada por Corrientes, Agüero, Lavalle, y Anchorena, se
halla el imponente centro comercial Abasto, uno de los más grandes en tamaño
de Buenos Aires. El edificio en el que se encuentra, de cinco pisos y tres
subsuelos, fue inaugurado en 1934 y fue sede del antiguo Mercado mayorista
del Abasto, que funcionó allí hasta 1984. En 1998 se lo recicló y convirtió
en el actual centro comercial. En él se encuentran, además de los negocios,
salas de cine, patios de comida, un gran salón de entretenimientos, y el
Museo de los Niños Abasto.
La historia del
Mercado de Abasto comienza a
fines del siglo XIX, cuando el arquitecto Vasena inicia la construcción del
primer mercado proveedor de frutas y verduras, siendo habilitado el 1° de
Abril de 1893 con el nombre de Mercado de
Abasto Proveedor. se levantó un edificio en la
manzana comprendida entre la
Avenida Corrientes y las calles Anchorena, Lavalle y Agüero, con
el fin de concentrar y distribuir distintos productos alimenticios para la
ciudad de Buenos Aires.
Es el más importante mercado metálico de la ciudad –testimonio
cumbre del desarrollo de la metalurgia argentina- realizado en hormigón armado en el mundo.
El destino del Abasto estuvo históricamente atado al del Mercado Central de
frutas y verduras. Las verduras se comercializaban alli. Llegaban trenes de
varios pueblitos y se vendían en el propio mercado.
También llegaban las carretas de
las quintas de los suburbios con sus frutas y verduras. Los puesteros eran
muchos de ellos italianos.
Abasto
-1934 -AYER
ABASTO HOY
El Edificio
Calvet
Fue proyectado
por el arquitecto
Gastón Mallet
para la “Calvet y Cía.”, una firma
francesa
dedicada a la comercialización de
vinos.
Ocupaba la esquina nordeste del cruce de Alem y Corrientes,
y en la planta baja alojaba al local comercial de la firma
Calvet. Los departamentos en los pisos superiores eran
propiedad de la Bodega, hasta la creación de la
Ley de Propiedad Horizontal
en 1948. El edificio Calvet fue, junto con la
Bolsa de Comercio
proyectada por
Alejandro Christophersen,
las únicas construcciones diseñadas teniendo en cuenta el
proyecto original del Correo Central, que preveía una serie
de puentes peatonales sobre la Avenida Alem, con el
propósito de sortear la fuerte pendiente que sufrían las
calles Corrientes y Sarmiento entre las calles 25 de Mayo y
Alem. Los puentes conducirían directamente a la altura del
segundo piso del Correo. Esta propuesta del arquitecto
Maillart
nunca fue concretada, y el Correo recién fue inaugurado, con
muchas modificaciones de su concepto original, en 1928.
El Edificio
Calvet fue un gran edificio de viviendas que se encontraba
en la
Avenida Leandro N. Alem
401 (esquina
Avenida Corrientes),
enfrentado con el
Correo Central.
Fue
demolido en la década de 1980 y en su lugar se encuentra hoy
una playa de estacionamiento a cielo abierto.
Corrientes y Alem 1947-Se ve el edificio Calvet
CORRIENTES
Y LEANDRO ALEM. Alrededor del año 1964.
La
SIGEN
Luego de estar mas de 20 a�os guardado en un
depósito, el reloj del edificio de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN),
el tercero mas alto de la Ciudad, vuelve a funcionar.
El aparato esta a 45 metros de altura y se ve desde la Plaza de Mayo. Queda
en el edificio de Corrientes 389, esquina Reconquista. Solo hay dos relojes
mas altos en la Capital: el de la Legislatura porteña (a 95 metros, en
Hipólito Yrigoyen y Perú), y el de la Torre Monumental (de los Ingleses; 65
metros, en Libertador y San Martin).
El reloj fue fabricado en Alemania, habia comenzado a funcionar en 1944,
cuando fue inaugurado el edificio Yatahi, que manda a construir el
empresario naval Alberto Dodero. El edificio gana el premio Municipal de
Arquitectura en 1947.
Pero a mediados de la década del 80 sale de servicio. Las agujas se volaron
en una tormenta, y hubo que sacar la maquina para evitar accidentes. Desde
entonces, estuvo guardado en un deposito del mismo edificio.
Cuando la SIGEN se muda al edificio, hace 15 años, surge la idea de
reinstalarlo. Pero no fue nada fácil ya que, faltaban los repuestos, y
viceversa.
Fueron pasando los años, hasta que comenzaron los trabajos de restauración.
La recuperación del aparato queda a cargo del relojero Jorge Campos, y se
pinta el cuadrante, de 2,60 metros de diámetro, y se confeccionan
artesanalmente las nuevas agujas.
Alberto Selvaggi, especialista en la historia de los relojes de Buenos
Aires, asegura que el de la SIGEN es un reloj clásico que la Ciudad daba por
perdido..
La reinstalación fue compleja. Se hizo durante cuatro horas y con operarios
colgados en silletas. Los técnicos lo aseguraron con una decena de tornillos
de hierro. En el lugar encontraron los viejos tarugos de madera, que se
deshacían al tocarlos.
EDIFICIO DEL CLUB ALEMAN
Ubicado sobre la Av. Corrientes 348 en la zona del microcentro, en un terreno
angosto en el centro de la cuadra.
El edificio:
Es un conjunto de volúmenes compuesto por 4 subsuelos (sala de máquinas y 3
niveles de estacionamiento para 150 vehículos en total); una planta baja sobre
un podio que ocupa todo el ancho del terreno, que cuenta con accesos separados
para el Instituto Goethe y los niveles de oficinas, además de un local
comercial; un basamento, que aloja al Instituto tomando todo el ancho del
terreno y una torre rectangular que se desarrolla en 18 niveles de oficinas, más
5 últimos pisos reservados para la sede del Club Alemán.
Posteriormente, Álvarez proyectó un segundo edificio de menor altura, que
comparte el podio de la planta baja, pero de sólo once pisos de altura, también
destinado a oficinas.
Concepto espacial:
El diseño de la estructura esta conformado por una serie de láminas con grandes
voladizos laterales sostenidas por dos vigas dobles apoyadas en seis columnas
interiores, un pórtico frontal y una caja estructural posterior que contiene los
ascensores, logrando así una planta libre y flexible de oficinas.
Se observa la preferencia de generar un espacio abierto en el nivel cero,
ampliando las visuales de la calle y creando una planta de accesos articulados
con el entorno inmediato mediante un espacio semicubierto. Entonces, el edificio
se desmaterializa al llegar al suelo y en los niveles superiores, mediante la
operación de ofrecer una lectura virtual del volumen mediante transparencias y
reflejos se logra el contraste con una expresión más contundente de su
estructura y núcleo circulatorio-servicios.
Fachada:
La envolvente es completamente vidriada con un curtain wall de perfiles de
aluminio, vidrio y placas de color, de una sobria expresión tecnológica.
Frente a la opacidad de la edificación dominante, el prisma vidriado multiplica
el entorno reproduciéndolo mediante refracciones y diluyendo el límite con las
edificaciones circundantes.
PROSTÍBULOS
Corrientes...calle
de las Rusas, de las Francesas y algunas criollas....
Para 1876 había aproximadamente 35 prostíbulos autorizados, en
los que trabajaban 200 mujeres. La mayoría se ubicaba en el barrio de San
Nicolás. Muchos de ellos se caracterizaron por el lujo y la pomposidad de sus instalaciones,
las cuales incluían un amplio bar, salones de reunión, salas de juego y espacio
para que distintos músicos ejecutaran variados números junto a una orquesta en
vivo, la cual animaba los bailes.
Uno de los prostíbulos más famosos fue una casa que estaba ubicada sobre la
Avenida Corrientes 509 (actual 1283).
Este
prostíbulo fue famoso no sólo por el lujo y la calidad de sus mujeres, sino
también por el trato brutal que recibían”. Otros locales se ubicaban en Suipacha
179, Temple 368, Cerrito 123, Temple 354/356 y Corrientes 506.
Estos locales eran los de mayor categoría de la ciudad y estaban frecuentados
por la clase adinerada. Al cliente lo recibía un portero que le franqueaba el
paso, y una vez dentro, la regenta se encargaba de presentarle a las pupilas.
Por término medio trabajaban unas 8 mujeres en cada establecimiento y su tarifa
era de 100 pesos.
En 1878 hace su aparición El Puente de los Suspiros, un periódico que decía
combatir la trata de blancas. En un principio, el periódico aparecía los días
jueves, y su redacción y administración estaban en Suipacha 604. El nombre le
estaba dado por el puente que cruzaba Temple (hoy Viamonte) a la altura de
Suipacha; en la zona abundaban los prostíbulos. Con el primer número, editado el
28 de marzo de 1878 comienzan las críticas a la corrupción reinante en la
Municipalidad y la forma en que tanto ésta como la Policía eran burladas por los
rufianes. Sólo en el área de la calle Talcahuano, Libertad y Uruguay, a la
altura de Corrientes funcionaban más de cincuenta de estos piringundines.
Se denunciaban por ejemplo instalaciones en Libertad 309, Corrientes 509 y
Temple 368, propiedades de Ana Goldemberg, Carlos Rock y Herman Gerber,
respectivamente. Por otra solicitada sabemos que “en junio de 1875 Adolph Honing,
domiciliado en Corrientes 506, trajo de Europa a 18 jóvenes engañadas a quienes
explotó a su labor, que luego de seis meses vendió a una de éstas, llamada J.B.,
a un tal Isidoro Wolf, residente en Montevideo, en la suma de $17.000. En
diciembre del mismo año, Adolph Weismann engañó a siete mujeres, cuatro húngaras
y tres alemanas, diciéndoles que iban a Milán, pero las trasladó a Marsella y de
allí a Montevideo.
Algunas de las mujeres que lograban escapar de su encierro, muchas veces
saltando incluso por las azoteas, acudían al consulado de sus países
de origen. En la mayoría de los casos se trataba de jóvenes judías de Europa
central y Rusia que, debido a la pobreza en que se encontraban y la persecución
religiosa que sufrían sus familias, eran literalmente vendidas a rufianes a
cambio de la dote que éstas recibían. Dado que el matrimonio civil todavía no
existía, en muchos casos se fraguaba un matrimonio religioso (con la complicidad
de los líderes religiosos) entre la explotada y su explotador, quien la ponía a
trabajar para sí o la vendía a otro rufián. De esta forma se impedía que la
mujer pudiera reclamar ante las autoridades consulares de su país, dado que al
casarse con un extranjero perdía sus derechos de nacionalidad.
Una vez vendidas, al llegar al país de destino se les hacía firmar un contrato
por el cual se
comprometían
a pagar el viaje, la ropa, la comida, la pieza y todo aquello que recibían.
Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era
bajo vigilancia de la regenta o un supervisor. Si alguna se negaba a aceptar
estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en
el interior del país.
Mercado de las Flores
Eran todos de origen japonés los 33 floricultores que en 1940
fundaron el Mercado de las Flores, cuyo desarrollo -quedaría bien decir
florecimiento- estuvo en cambio, en manos de portugueses, italianos y españoles.
Durante los primeros diez años funcionó en el barrio de Retiro, en el edificio
de tres pisos conocido como El Palacio de las Flores. Era mercado desde la
madrugada y durante las noches y hasta el momento en que se convertía en tal,
servía como bullente sitio de bailes populares. En cada uno de sus pisos reinaba
un ritmo distinto: tango, folklore y el resto con las canciones de moda.
Del barrio de Retiro, el mercado, que depende de la Cooperativa Argentina de
Floricultores, pasó a su sede actual, en avenida Corrientes 4062.
En septiembre de 1998, cambió su consejo directivo con el propósito de que
estuviese integrado exclusivamente por productores capaces de conferirle la
funcionalidad necesaria para atender algo tan frágil como es la flor. Hubo
cambios en la iluminación del local y en el horario de su funcionamiento, todo
con el objeto de que las flores frescas no se marchitasen antes de tiempo
durante el lapso que iba desde la cosecha hasta el momento en que llegaban a las
manos del cliente.
En estos momentos, los mayores esfuerzos están puestos en la promoción de las
investigaciones para producir nuevas variedades y entusiasmar al público en la
adquisición de las flores cultivadas localmente.
Toda la producción es nacional y los precios resultan hasta un 50 por
ciento más bajos que los ofrecidos por los floristas en sus quioscos barriales.
En el mercado mayorista es posible comprar media docena de calas por dos pesos,
o un ramo de iris por cinco, o junquillos absolutamente frescos a un peso el
ramo.
El
Trust Joyero Relojero
El
Trust Joyero Relojero
fue una
joyería,
relojería
y casa de
óptica
que existió en la ciudad de
Buenos Aires.
La
historia de esta casa se
remonta a 1901, momento en que arriba a la
Argentina
Juan Peiré (1885-1929), relojero nacido en
Gibraltar
y primo de los hermanos
Escasany,
catalanes dedicados al mismo ramo y también establecidos en Buenos Aires. El
padre de Peire había sido un comerciante exitoso por la fabricación de
sándwiches de miga,
pero una mala administración había llevado el negocio familiar a la ruina.
En
1911, con ayuda de Manuel Escasany, Juan
Peiré compró una muy antigua joyería
que existía en la esquina de las calles Carlos Pellegrini y
Corrientes,
llamada
Marinelli e Hijos. Se transformó en socio
gerente junto a su cuñado Gabriel Nogués. En un primer momento la casa es
renombrada Joyería y Relojería Juan
Peiré y
Cía., pero en 1924 se elige el nombre definitivo
El Trust Joyero Relojero S.A., teniendo en cuenta que en inglés la palabra
trust significa confianza.
El Trust Joyero se dedicó a
la venta de diversos productos, como relojes
suizos,
cristalería de
Bohemia
y alhajas de
París.
Pero quizás su acierto más notable haya sido la importación de unos relojes
despertadores fabricados en
Alemania,
que se vendieron masivamente al costo de 95 centavos de la época.
También se
transformó en el anunciante de la hora a través de la radio, antes de que se
estableciera la Hora Oficial, por iniciativa del presidente
Marcelo T. de Alvear.
En 1925, con el éxito obtenido con este negocio,
Peiré procede a demoler
la antigua y pequeña joyería para construir en su lugar un gran edificio para su
local con departamentos en los pisos superiores, concebidos especialmente para
funcionar como consultorios médicos. Durante las obras, se descubre enterrado un
cofre de hierro que contenía monedas de oro y plata de los tiempos coloniales, y
que fue donado al
Museo Histórico Nacional.
El nuevo edificio contaría
en la siguiente década con la suerte de encontrarse en un punto privilegiado de
la ciudad, ya que en 1936 se ensanchó la calle Corrientes, ese mismo año se
construyó el
Obelisco
y en 1937 se abrió la
Avenida 9 de Julio,
transformando la esquina de Corrientes y Pellegrini en una de las más
transitadas, visitadas y fotografiadas de Buenos Aires.
La imagen de la cúpula con
reloj y el cartel del Trust Joyero se volvió una clásica postal de la nueva
Avenida Corrientes.
Además, un campanario daba la hora cada quince minutos, hasta que una campaña
encabezada por el cantante y vecino de la cuadra
Cátulo Castillo
impuso su silencio.
El
Trust Joyero creció aceleradamente en las siguientes décadas, abriendo
sucursales en otros barrios porteños como Belgrano y Flores, y en importantes
ciudades de las provincias como Rosario y Córdoba; llegando a totalizar 46 casas
de venta. Luego del fallecimiento de Peire y de su socio Nogués en 1932, su hijo
Jorge Juan
Peiré se hizo cargo de la empresa en 1936. En la década de 1950 ya el Trust Joyero es una de las empresas nacionales
más importantes, y especialista en su ramo. En la década siguiente la sociedad
se extiende y se crea El Trust Viviendas,
una entidad crediticia que ayuda a conseguir vivienda a las clases humildes.
La
sigue
El Trust Propiedades, que apunta ya a la
clase media urbana. Luego llega
El Trust Turismo, dedicado a la promoción
de esta actividad a nivel internacional. A esa altura, la empresa quedó en manos
del nieto del fundador, Juan Manuel Peire.
La casa del Trust Joyero
Relojero dejó su clásico local de Corrientes al 1000, luego de un proceso de
decadencia, afectada por los golpes de la economía argentina que sufrió una
severa crisis. Desde 1999 su espacio en el clásico edificio frente al Obelisco
porteño es ocupado por una sede de la cadena de hamburguesas
McDonalds.
Toma aérea desde Carlos
Pellegrini- el edificio del margen derecho es el Trust. 1935-
Av. Corrientes 980 y Carlos Pellegrini
/ Ex Edificio "El Trust Joyero"
hasta la década de 1940 el reloj de la cúpula del edificio era considerado una
institución de la ciudad por sus sonoras campanadas que daba cada 15 minutos pero
el compositor
Cátulo Castillo
vecino de la Calle Corrientes al 900 encabezo una Campaña pro silencio y por
orden de la municipalidad el reloj dejo de sonar
.
Corrientes pasa al costado de Parque Los Andes. La
calle Federico Lacroze marca su
terminación. Allí calla su nombre. Mas
al oeste se llamara Triunvirato. Durante
todo su recorrido la atraviesa el
Subterráneo línea B. Hasta la calle
Gallo pertenece a Balvanera o Barrio del
Once. Desde Gallo hasta la Av. Ángel
Gallardo tiene su trazado al Norte de
Almagro y en sus aledaños el Mercado de
las Flores.
La cruzan 70 calles.
La popularidad de la milonga llevó
a la
instalación de salones de bailes
públicos en los distintos suburbios de
Buenos Aires y Montevideo. Estos salones
fueron conocidos con el nombre de
academias. En estos lugares también se
bailaba polka, vals, mazurcas, paso
doble, etc. Hacia fines del siglo XIX
aquellas primeras milongas darían origen
al tango bailado. En 1870 llega a Buenos
Aires un instrumento parecido al
acordeón fabricado por el alemán
Alejandro Band, "el bandoneón".
Dicen que en tiempos de carnaval el
tango se introdujo por vías del
Teatro Politeama. Sin embargo
aun se lo consideraba un baile negroide.
Cafés de hombres solos existían *Lo
de Hansen*,
*el kiosquito* y *el Tambito*, todos en
parque Tres de
Febrero,
*El Garibaldi* ubicado frente a
Plaza Lavalle y *el Guaraní*
en la esquina de Corrientes y Esmeralda.
También hubo otros en Palermo donde
estaba el arroyo Maldonado, Santa Fe y
Juan B Justo llamado *La Paloma*. En la
esquina sudoeste de Corrientes y
Esmeralda estaba el *Cafe Cabildo* con
el *teatro Odeón* inaugurado en 1891, el
*Royal hotel* y *el Royal Keller*, un
bar nocturno ubicado en el sótano. Todo
ese predio fue demolido en la década de
1990.
En noviembre de 2011 se inauguró una estatua en la ciudad de Buenos Aires, en la
esquina de las calles Corrientes y Uruguay, donde Olmedo junto a Javier Portales
se encuentran en sus roles de Borges y Alvarez, sentados en un sillón.
El
escultor fue Fernando Pugliese, que la hizo en fibra de vidrio y resina epoxi.
Un 24 de agosto de 1933 nacía en Rosario Alberto Olmedo. Su legado vivirá por
siempre.
Alberto Olmedo fue protagonista de personajes indelebles como el Capitán Piluso,
El Manosanta, Chiquito Reyes o Rucucú, el actor cómico creó uno de los programas
más vistos de la historia de nuestra televisión: No toca botón, además de batir
los récords de concurrencia al teatro en La Feliz, con casi 120 mil
espectadores, en 1987. Durante el verano de 1988 en Mar del Plata, estrenó la
obra Éramos tan pobres y filmó, junto a Jorge Porcel, la película Atracción
peculiar, una de las mejores del dúo, que se estrenó el 3 de marzo. Sin embargo,
Olmedo nunca llegó a verla ya que dos días después, en la madrugada del 5 de
marzo, luego de una noche de muchos excesos junto a su pareja Nancy Herrera, cae
involuntariamente desde el balcón de su departamento del piso 11 del edificio
Maral 39, y fallece prácticamente en el acto.
PRÓXIMAMENTE
LOS CINES -TEATROS- CAFÉS- ETC
Los teatros de revistas aportaban su brillo y esplendor a la calle Corrientes.
|
|
|
Todas las imágenes e información aquí publicados han sido obtenidas
de Internet, todas pertenecen a sus creadores. Si en algún momento
algún autor, marca, etc. no desean que estén aquí expuestas,
solicitamos que nos contacten para poder tomar las medidas
oportunas. Si alguno de sus autores desea que su material sea
retirado agradecemos que lo comunique ya que no pretendemos
aprovecharnos de sus trabajos, solo darlos a conocer en forma de
cultura y sin fines de lucro. Gracias
|