El 21 de mayo de 1903 se descubre en el Paseo de Julio "La fuente de las Nereidas". La obra, que exhibe el nacimiento de Venus y, como todo nacimiento es escaso en ropas (para colmo Venus nace medio "crecidita"), causa malestar en una sociedad no habituada a los desnudos, por escultóricos que éstos fueran. Y menos que el escándalo fuera causado por una señorita. Para quienes no conocen Buenos Aires o, al menos, no están habituados al antiguo nombre de algunas calles, el emplazamiento del grupo escultórico era bien céntrico y bastante próximo a la Catedral. El Paseo de Julio, era el paseo de moda de la época, la fuente estaba ubicada en lo que hoy es la Av. Leandro N. Alem y Presidente Perón. En 1906 se inaugura el Palacio del Congreso Nacional, pero los grupos escultóricos: La Paz, La Libertad, La Justicia y El Progreso, que le habían sido encomendados, son trasladados a depósitos municipales, quedando el frente del edificio parlamentario con los pedestales preparados pero sin las esculturas.  El propio Ministro de Obras Públicas las califica como: "... esos mamarrachos que (...) encuentro tan malas como los señores diputados; pero ese inconveniente proviene de que se han encargado a artistas que no estaban a la altura de los trabajos que se les había encomendado." Lola Mora va de escándalo en escándalo, pues se había casado en 1909 con Luis Hernández, 15 años menor que ella. El matrimonio, instalado en Italia, no prosperó y Lola vuelve a Buenos Aires donde se encarga de desarmar y trasladar su Fuente de las Nereidas hasta el emplazamiento actual en la costanera sur, donde por muchísimos años prácticamente no recibió miradas. Un poco harta de tanta crítica, abandona la escultura y se dedica a diversos proyectos.

CURIOSIDADES:

Al fallecimiento de Lola Mora sus cenizas llegaron a Tucumán (1977) en una urna que sin querer se abrió en el aeropuerto y se volaron.